sábado, 22 de junio de 2013

Ahí están los trocitos de lo que es verdad y lo que no. He roto la cajita de argumentos de mi salón. He esparcido los pedacitos por la alfombra que anoche era un suelo frío. Tumbada, los he mirado despacito, desde todas las perspectivas y horas de una noche intranquila. Los colores y las formas que parecían atractivas. He ido separando y he descubierto sus lados más afilados. Cuando los miré desde lejos, desde arriba, vi que eran los trocitos de un corazón desolado. Hay que ser extremista para amar en un segundo lo desconocido, y también hay que serlo para destruirlo todo en un suspiro. No he construido castillos en el aire ni fortalezas de piedra, solo una casita de mimbre "que se dobla antes de partirse" y que me mira desde dentro para reírse. He metido toda mi ropa de invierno, los halagos y hasta los complementos,echando solo una llave ahora unos ojos me miran desde dentro. He entendido las múltiples teorías al respecto y una historia que me cuenta que me equivoco, que me engaño y que luego viene el arrepentimiento. Hay una voz que me habla en mi cabecita contrariada, que me dice que si me duele que no llore, que deje la puerta abierta y que cuando pueda, respire y me vaya. Hay un olor que me sabe a dulce desde dentro, pero luego encuentro el cadáver de cristalitos en mi alfombra de los recuerdos. Anclada y/o varada en el marco de mi puerta, miro hacia fuera donde el aire no es ni limpio ni sucio y los caminos se abren se estrechan y te acechan.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Un polvo rápido. Los primeros días son los más productivos, en los que más te escribo. Luego vienen los sorprendentes, los diferentes y los últimos que sí, vendrán a ser asquerosos y decadentes. Es muy fácil que te acuerdes de pocos días, y no se si los recordaré más adelante o si nos romperé como un trocito de papel con tu número y tus "me gustas" para no volverte a ver. No ha sido una señal clara que tengas por vicio una profesión tan indecente, como dar golpes fuertes derritiendo al resto de la gente, y aun así, he querido captar la indirecta. Voy a decirte que estas un tanto disperso, y que no voy a dejarte que me sueltes. Podría esforzarme e intentar que pienses en mi ahora y después y luego también. Pero estoy convencida de que ni me acercaría. Y te miro y no se donde estas mirando, y no se que piensas y me confundes y me gustas un poquito. Me gustas un poquito cuando te ríes y cuando hablas de tus cosas que no se de qué van. Y luego me pongo celosa y quiero que seas solo mío y tú quieres pensar en otras.

martes, 9 de abril de 2013

Conectadas. Estoy encadenada a verte, quererte y mentirte. Como si tuviese dos años, como si te necesitase aún a cada paso. Si te vas, no iré a verte, y me detendré en el tiempo para tenerte y para que no veas en cuanta indecencia caigo si no me observas constantemente. Lo sabes todo, y quiero pedir perdón por si no sabes nada. Quiero decirte unas palabras, y no es lo nuestro, así que te tiro un cojín, te ries y te escapas. No quiero nada, no quiero contarte nada y que veas como soy. Amo ser más tú con el tiempo. Siento todo el dolor en tu vida, siento los lamentos, siento que haya cambiado tu cuerpo. Los días pasan y las cosas se normalizan, no eres tan joven, y nadie se preocupa ni se escandaliza. Cosas que pasan. Tanto tiempo enferma, qué más da si los años pasan y pasan. Y tú, alegre y coqueta, explotas y eres afilada, y valiente y cariñosa. Supongo que eres para mi, como para otros tantas otras.

00:00 horas en una bañera llena hasta arriba. Pasar de agua hirviendo a agua fría. Sumergir la cabeza y cubrir todo tu cuerpo de humedad y espuma. Notar como no oyes nada, como los oídos se taponan. La ceniza mancha el suelo y alguna gota del vaso ha caído en el agua ya tibia. El ambiente gris que tiñe los azulejos azules y blancos solo es el camuflaje de la tranquilidad. El pelo mojado pegado contra los hombros y bajando por los brazos te aletarga con su caída en zigzag, y lo recoges descuidado pensando en ella. Cuando respiras en estos pocos días solo la recuerdas a ella. La felicidad enmascarada tras la lenta pero dulce agonía del olvido de la verdad. La verdad que se encuentra entrelazada a las manos y el cuerpo de otra.

lunes, 1 de abril de 2013

Fueron unos días absolutamente azules y grises en cuanto al color del mar y las rocas. La nariz taponada y los nervios de lo inevitable, con un hilo de voz que delataba innumerables noches de fiesta. La taza de café dejó de estar sobre su platillo en el que se erguía coqueta y estaba fuera de control de pie sobre la mesa, bailando y ondeando ante una chica que la observaba desde alguna otra mesa. Un cercanías me llevó hasta un lugar recóndito donde el frío paralizaba la sangre a la altura de mis tobillos. Pedía por favor que me dieses eso que te pedía, y cerraba los ojos al pasar por la estación donde no quería ver más allá y encontrarme con otros días. Hay un huracán que acecha cada segundo de tu existencia y que amenaza con cambiarlo todo, con perseguirte hasta que te dejes envolver. Y poco a poco notas sus manos que te acarician y que son el tiempo que llevas despertando a un nuevo momento de novedades e inquietudes. Te preguntas qué es lo mejor, y lo mejor es dejar que te lleve, estar solo. Dudabas de otras palabras y anhelabas apoyarte en una persona que compartiese tu carga, y ahora esta se hacía más llevadera y menos frágil estando solo. Descubriste algunas de las tantas mentiras del mundo, y escuchaste frases que se te hacían repetidas, y te quedaste con el desencanto y la idea de otras cosas mejores. Te afanaste por crear tus propias inventos y por seguir el antojo y los planes brillantes que se alzaban en el atractivo aire primaveral. Y ahora, después de tantos bailes, éxitos y fracasos, eres esa taza que, como muchas otras, esta sobre la mesa pero fuera del plato.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Me das miedo, mucho miedo
Con mirarme tiemblo, con sonreírme crujo. Puede que ella sea ese mundo. Mi mente se nubla, mis sentimientos desbordados. No consigo separar lo real de lo ficticio, mi tristeza se entumece, mi soledad solo recuerdos
Ella es tan difícil que me enganchó
Venías a devolverme a la realidad, pero como una droga, me evadiste de ella. Solo ella podría tener unas manos tan frías que devolvieran a la vida. Perderme en sus ríos azules
El sol consiguió dibujar en la nieve
Y de repente, todo cambia, mi tiempo vuelve a adquirir valor, el valor que ella le otorga. Menos mal que apareciste, menos mal que era ella, quien haría de mi presente, nuestro presente.
Sin duda ella es ese mundo, ese mundo en el que podría ser feliz.

by Sam =)

viernes, 1 de febrero de 2013

Poetas.
 
En un rapero un poeta. Pon un rapero en tu vida y una hoja caduca, un páramo abierto donde se dispersan de un lado a otro palabras y pensamientos. Un poeta solo con sus certezas e incertidumbres en un inhóspito umbral de puertas cerradas a la felicidad, si no ofrece un fin dramático de palabras de cristal. Revientan en pedacitos los vocablos que manipulas y eres el poeta que busco y que me hará sufrir. Intensidad y versatilidad para situaciones que no sabría definir, me haces vivir más a fondo más en otro nivel, y dices que hubo musas antes y que tú ahora escribes esta canción de aire para mí. Que a cada golpe imaginas un beso y una prenda de ropa menos, y absorbes cada instante para plasmarlo una y otra vez en canciones que luego guardarás en un cajón, en este agujero. Irrumpes en corazones llenos de odio y amor, y no importa que seas tímido o no, provocas un cierto desconcierto con tu indiferencia y con tanta pasión. Eres un ser contradictorio y eso nos encanta pero luego amas de más, exiges, confundes y apartas. Un firme defensor de tus convicciones y reivindicas un algo porque tu vida es esto y lo antepones. Un poeta deja volar las palabras y donde había un todo, y volverá a haberlo, solo queda la idea de su propia existencia. Sabes abstraerte y donde tanto amaste luego te desesperas y tiñes palabras de aflicción, reproche y finalmente esperanza. Tu nostalgia, tu dolor y tu alegría elevan las hojas verdes de mi jardín, y cuando menos me lo espere para ti todo será gris. En dehesas de comunitaria desolación, he conocido a algunos soñadores de palabras e ideas, les pediría entrar en su mundo, y no quedarme a las puertas, y así, por ahora, no puedo decir que de verdad, conozca a un poeta.