martes, 23 de agosto de 2011

4lolita

Deja de deslizar las manos cuando miras a otro lado. Deja de sujetarme del brazo cuando ves que me marcho. Es una música que suena demasiado fuerte y pareces no entenderme. Podría arrastrarte a ese rincón y sujetarte, obligarte a mirarme. Deja de tocarme, ¿porqué no te atreves a observarme? No pasa nada, no me estas haciendo un favor, no necesito que me mientas y tampoco que hagas como si no. Se que solo inhalas mi perfume y no piensas en quién puedo ser yo, y me gusta jugar a este juego en el que piensas que ganas sin saber que no mandamos ni tu ni yo. Cuando llega el punto álgido y el bullicio alrededor, copas que se derraman mientras siento como ardemos sin pudor. Y me susurras al oído palabras que repites cada día y yo sonrío sin consternación. Deja de buscarme, prefiero buscarte yo. Toma asiento en este sillón, si ves que te sonrío es para que te relajes antes de la acción. Tomemos luz, lupa y colirio, mientras me acercas hacia ti, me siento en tus rodillas y buscas como absorber algo más de mi. Y te miro, pero tus ojos aun no me miran a mi, procedemos a la operación y sigues sin saber que esta pasando aquí. Vomitando palabras mientras la lupa se acerca más y más a ti, tus pupilas se dilatan como si fuese tu droga el mentir. Chico, has pasado el test, me has dejado fácil saber que mañana no pensare en el ayer.
9 am en un bus urbano con tus gafas puestas desde el sábado noche cuando las lentillas dijeron "hasta aquí hemos llegado". Paso torpe y algo despistado, con unos pantalones muy desmejorados, sucios y hasta probablemente rajados. Qué amargo olor desde que bajas del bus, con los mismos pasos, la misma mochila y varios cents robados. Vamos, déjame otros 35 más que es temprano y estoy que no puedo. Acelero el paso y es que me da para solo 5mins con mi café. Cortado y sin azúcar, bien caliente o muy frío, con mis deberes de última hora o pensando en tu última frase de anoche. Muy sociable o quizás mejor que no te acerques ni a saludarme, estoy marcando las teclas de la máquina que harán que en 5mins solo quieras hablarme y amarme. Frunzo los ojos para ver el reloj y sin quererlo me engaña y me estresa, me descontrola su rumor. Han pasado unos segundos y la clase hace rato que empezó. Me planteo seriamente si debo entrar o seguir siendo tremendamente indecente. Y llegas tú o tú o tú y digo ¿por qué no? y el café se convierte en uno, dos o tal vez veinte. Pero vamos, que quién se resiste a tu olor, a ese efecto tan intenso de ser serio y al mismo tiempo poco trabajador. Todo tú resulta asquerosamente cautivador. Y en verano te busco y te persigo a pesar del calor, te pongo algo de hielo y todo vuelve a tener un denso y reconfortante color. Me propongo abrir un libro con mi taza en la mano, y cómo no, joder, me llama un tal fulano. Intento perseguir mis segundos, corro tras de ellos, pero me pierdo en un sabor amargo y rotundo. Y en ese éxtasis tan cálido veo pasar gente que se apresura, y me corroe la amargura de saber que este café que mi ser apura, no es mas que una desmesura que me agita pero que no dura, y me pierdo en un triste silencio cuando la campana suena y he perdido otro día más en esta p*** carrera, sin saber dónde iré a parar ni si debería mirar hacia fuera donde la vida parece que se vive más intensa, o simplemente, de otra manera.