viernes, 1 de febrero de 2013

Poetas.
 
En un rapero un poeta. Pon un rapero en tu vida y una hoja caduca, un páramo abierto donde se dispersan de un lado a otro palabras y pensamientos. Un poeta solo con sus certezas e incertidumbres en un inhóspito umbral de puertas cerradas a la felicidad, si no ofrece un fin dramático de palabras de cristal. Revientan en pedacitos los vocablos que manipulas y eres el poeta que busco y que me hará sufrir. Intensidad y versatilidad para situaciones que no sabría definir, me haces vivir más a fondo más en otro nivel, y dices que hubo musas antes y que tú ahora escribes esta canción de aire para mí. Que a cada golpe imaginas un beso y una prenda de ropa menos, y absorbes cada instante para plasmarlo una y otra vez en canciones que luego guardarás en un cajón, en este agujero. Irrumpes en corazones llenos de odio y amor, y no importa que seas tímido o no, provocas un cierto desconcierto con tu indiferencia y con tanta pasión. Eres un ser contradictorio y eso nos encanta pero luego amas de más, exiges, confundes y apartas. Un firme defensor de tus convicciones y reivindicas un algo porque tu vida es esto y lo antepones. Un poeta deja volar las palabras y donde había un todo, y volverá a haberlo, solo queda la idea de su propia existencia. Sabes abstraerte y donde tanto amaste luego te desesperas y tiñes palabras de aflicción, reproche y finalmente esperanza. Tu nostalgia, tu dolor y tu alegría elevan las hojas verdes de mi jardín, y cuando menos me lo espere para ti todo será gris. En dehesas de comunitaria desolación, he conocido a algunos soñadores de palabras e ideas, les pediría entrar en su mundo, y no quedarme a las puertas, y así, por ahora, no puedo decir que de verdad, conozca a un poeta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.