En un denso estado. ¿De qué? De fricción. De roce constante y molesto y agradable y adictivo, contra la ficcionalidad y la realidad de una idea. Muy espeso y a la vez tan disperso que causa confusión. Una sensación que se pierde por segundos. Voy a llamarte con una canción o varias de esas cutres de discoteca de barrio; y después con aquel olor a colonia barata del H&M de naranja que llaman “body splash”, porque te salpica y te hace sentir muy tú, muy normal sin tu disfraz de noche. Voy a retenerte o a atraparte unos segundos mientras vuelvo por las calles de noche sabiendo, que me quedan unos pasitos más de “dura jornada de clase”, y de día que anticipa una escapada mejor. Y aunque no quiera considerarme una friki musical, una de esas que digan que “no podría vivir sin música”, voy, otra vez, a atraparme y a rayarme intensamente para retomar esa idea. Te pongo en situación. Hay unos ojos y una sonrisa y eso es todo. Y con eso tengo mi película “alternativa” con bso de primera en la que me veo claramente. La marca seguirá siendo Oysho (?), ¿para qué variar?; y voy a perderme en unas sábanas con una sonrisa y una corriente de aire suave. Como si todo se deslizase, como si hubiese un murmullo que resulta agradable, como si pudiese respirar profundamente en una tonalidad de ojos, como si ni siquiera necesitase ese algo más. Y así, voy a saldar cuentas pendientes contigo solo con el balanceo que me produce esta canción. Con la mente poco fría, sin palabras por decir, con pensamientos rápidos y fugaces, con el dulce placer de morderme un poquito el labio pensando en tí.
lunes, 14 de enero de 2013
En un denso estado. ¿De qué? De fricción. De roce constante y molesto y agradable y adictivo, contra la ficcionalidad y la realidad de una idea. Muy espeso y a la vez tan disperso que causa confusión. Una sensación que se pierde por segundos. Voy a llamarte con una canción o varias de esas cutres de discoteca de barrio; y después con aquel olor a colonia barata del H&M de naranja que llaman “body splash”, porque te salpica y te hace sentir muy tú, muy normal sin tu disfraz de noche. Voy a retenerte o a atraparte unos segundos mientras vuelvo por las calles de noche sabiendo, que me quedan unos pasitos más de “dura jornada de clase”, y de día que anticipa una escapada mejor. Y aunque no quiera considerarme una friki musical, una de esas que digan que “no podría vivir sin música”, voy, otra vez, a atraparme y a rayarme intensamente para retomar esa idea. Te pongo en situación. Hay unos ojos y una sonrisa y eso es todo. Y con eso tengo mi película “alternativa” con bso de primera en la que me veo claramente. La marca seguirá siendo Oysho (?), ¿para qué variar?; y voy a perderme en unas sábanas con una sonrisa y una corriente de aire suave. Como si todo se deslizase, como si hubiese un murmullo que resulta agradable, como si pudiese respirar profundamente en una tonalidad de ojos, como si ni siquiera necesitase ese algo más. Y así, voy a saldar cuentas pendientes contigo solo con el balanceo que me produce esta canción. Con la mente poco fría, sin palabras por decir, con pensamientos rápidos y fugaces, con el dulce placer de morderme un poquito el labio pensando en tí.
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