jueves, 12 de mayo de 2011

Una Escena



Si estaba encadenada pudo coger las llaves sobre la mesa y soltarse. Se tiró al suelo y escuchó, él subía las escaleras. Se quedó paralizada y acercó el oído a la puerta. Sus pasos se acercaban y finalmente se detuvieron. Toc-toc. Silencio. Casi podía olerle si se acercaba más y más a la finísima ranura que dejaba la parte inferior de la puerta. Se deshacía poco a poco su mundo. Presionaba fuertemente la mejilla contra los cinco centímetros que la separaban de aquella otra realidad. Se volvía loca y se retorcía. Necesitaba aire, la prisión que se había construido para sí no la dejaba respirar. Tampoco pensar, o tal vez pensó demasiado. ¿Estás ahí? Un golpe en el pecho. Una bocanada inmensa de aire. Sangre que fluía por sus venas más y más rápido, chocando con fuerza con cada una de sus paredes incitándola a gritar. Entreabre los labios y cierra los ojos. ¿Cómo esconderse más? Al otro lado de su pequeño escondrijo, él pone las manos en esa misma puerta. Está desesperado. No ha dormido en toda la noche.Ella lo sabe, le siente tan dentro de sí que la sensación la atormenta. No puede abrirle. Se revuelve y se lastima con sus propias cadenas. Se tira al suelo y rendida solo puede intentar aspirar lo que queda de él. Todo por su miedo y cobardía. Llama con más fuerza con la cabeza todavía hundida entre sus brazos. Es una locura. Son las siete de la mañana y él llama a la puerta de una casi desconocida. Se vuelve, se sienta en las escaleras. ¿Qué coño está pasando? Estaba perdiendo la cabeza por lo desconocido y no pensaba parar.

1 comentario:

  1. Jo, con el problema que hubo con el servidor se han borrado mis comentarios. Jo.

    Por cierto, también se borró, oh Alicia, la última configuración que le pusiste al blog.

    Agur.

    ANGELUS

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